Guisantes, trufa y varios productos lácteos son la base de este sopita fría, de colores vivos que continúa dando la bienvenida a los días soleados de la tan ansiada primavera.
Jamás había preparado una crema de guisantes con leche y el resultado me ha gustado mucho más que utilizando un caldo de ave o de verduras. Se trata de una crema de gusto suave, que con el helado que he preparado mezclando queso mascarpone y trufa, resulta muy refrescante.
Ingredientes:
-200 gr de guisantes finos.
-½ litro de leche.
-50 ml de Creme Fraiche ( o nata líquida)
-sal .
-pimienta
-aceite.
-125 gr de queso mascarpone.
-1 trufa
-aceite de trufa
-flores comestibles (pensamientos)
Elaboración:
Para preparar el helado, tan sólo debemos mezclar el queso mascarpone con una trufa rallada, añadimos una pizca de sal e introducimos en un pequeño recipiente que llevaremos al congelador durante aproximadamente un par de horas.
Saltear los guisantes con un hilo de aceite, durante 5 minutos. Salpimentamos y reservamos en un bowl
Ponemos a calentar la leche y cuando vaya a empezar a hervir la echamos en el bowl donde tenemos los guisantes, añadimos la Creme Fraiche y trituramos con un minipimer, rectificamos de sal. Reservamos en el frigorífico.
En el momento de montar el plato, sacamos el helado de queso mascarpone con trufa y lo dejamos a temperatura ambiente durante 5 ó 10 minutos para que podamos manejarlo. Con un par de cucharas formamos un quenelle con el helado de queso-trufa y depositamos en el plato; posteriormente ponemos la crema de guisantes y decoramos con una o dos flores comestibles. Para finalizar ponemos unas gotas de aceite de trufa.

